Los vientos

Los diez vayus

Lejos de ser una energía estática, el prana se clasifica en los textos según su dirección: lo que entra, lo que desciende, lo que se concentra en el centro, lo que asciende y lo que se expande. Cinco vientos principales y cinco secundarios explican el parpadeo, el eructo, el estornudo, el bostezo y el último de ellos, que permanece cuando el cuerpo muere.

5
vientos principales
5
vientos secundarios
1
permanece tras la muerte

Los vientos

Cinco gobiernan las funciones vitales del cuerpo y otros cinco se ocupan de los reflejos involuntarios.

Los cinco prana vayus

Clasificados según la dirección de su movimiento.

Los cinco upa-pranas

Vientos secundarios, cada uno asociado a un reflejo.

Dirección antes que sustancia

Los vayus representan una única energía clasificada según su recorrido. Por esa razón, sus nombres describen trayectorias precisas: ana significa respirar, y los prefijos definen la orientación del movimiento. Pra se orienta hacia adelante y hacia dentro. Apa se aleja y desciende. Sam reúne hacia el centro. Ud asciende. Vi se propaga y lo atraviesa todo.

Esta distinción constituye el núcleo práctico del pranayama. Lejos de ser un simple ejercicio pulmonar, cada práctica respiratoria se dirige a una de estas direcciones y las instrucciones tradicionales especifican con claridad cuál de ellas activar.

Los cinco vientos principales

Prana se aloja en el pecho y gestiona la entrada de energía e impresiones. Apana se ubica bajo el ombligo y se encarga de la expulsión. Entre ambos, samana se concentra en la zona umbilical para procesar lo que ha ingresado. Udana asciende desde la garganta y rige el habla, la postura y el esfuerzo sostenido. Vyana se extiende por todo el cuerpo y coordina a los cuatro restantes.

La interacción decisiva en la práctica se da entre prana y apana, dos fuerzas de sentido opuesto. Gran parte del hatha yoga consiste en reunirlos en el ombligo, propósito fundamental de los cierres o bandhas: mula bandha eleva a apana en contra de su tendencia habitual, uddiyana atrae a prana hacia abajo, y de su confluencia nace el calor que abre el canal central.

Los cinco vientos secundarios

A naga, kurma, krikara, devadatta y dhananjaya se les atribuyen los reflejos involuntarios: el eructo, el parpadeo, el estornudo y el hambre, el bostezo y la distensión orgánica. Aunque a primera vista puedan parecer una curiosidad teórica, cumplen una función precisa. Un sistema que describe la circulación de la energía sutil debe explicar también los movimientos corporales que se producen sin intervención de la voluntad.

Dhananjaya constituye el caso más singular. Las fuentes afirman que no abandona el cuerpo en el momento de morir y lo vinculan a los procesos posteriores de la descomposición física. Los comentaristas clásicos lo emplean como recordatorio de que el prana no equivale a la persona.

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