Envolturas

Los cinco koshas

Un kosha es una envoltura o una vaina. El Taittiriya Upanishad describe a la persona como cinco de ellas anidadas: el cuerpo hecho de alimento, luego la respiración, la mente, el discernimiento y la dicha. Es el marco más antiguo de esta biblioteca y el que sostiene al resto.

5
envolturas
c. 600 BCE
primera descripción
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el ser en su interior

Cinco envolturas, un solo ser

El Taittiriya Upanishad, uno de los más antiguos, plantea un método antes que una doctrina. Señala algo con lo que el estudiante podría identificarse, muestra que en su interior existe algo más sutil y repite este movimiento cinco veces.

Comienza con el cuerpo, hecho de alimento: crece gracias al alimento, se sostiene mediante el alimento y regresa al alimento. En su interior se halla algo constituido de respiración, aquello que marca la diferencia entre un cuerpo vivo y un cadáver. Más adentro se encuentra algo hecho de mente. Tras ello, algo compuesto de discernimiento, la facultad que juzga en lugar de simplemente registrar. En el estrato más profundo, algo hecho de dicha.

Cada capa recibe el nombre de kosha, que significa envoltura o vaina, y la palabra no es casual. La vaina no es la espada. Cada una de las cinco se describe como una cobertura, incluida la última, razón por la cual el texto no se detiene en la dicha ni la considera el destino final.

Por qué es útil este esquema

Los koshas ofrecen un lugar donde situar todo el material del cuerpo sutil. Los nadis y los vayus pertenecen a pranamaya. Los chakras atraviesan pranamaya y manomaya. La práctica meditativa consiste, en gran medida, en advertir en qué capa se está trabajando para no confundir unas con otras.

También funciona como una herramienta de diagnóstico. Un obstáculo que aparenta ser espiritual a menudo se reduce a un desajuste de sueño o nutrición, el ámbito de annamaya. Una dificultad que parece emocional suele ser un problema de respiración, perteneciente a pranamaya. Trabajar en el nivel equivocado es el motivo más habitual de estancamiento en la práctica.

No es una escalera

Estas cinco capas suelen representarse como esferas concéntricas, imagen que sugiere la idea de ascender hacia el interior y abandonar las exteriores. El Upanishad no sostiene eso. Las envolturas operan de forma simultánea. Toda persona es las cinco a la vez, y el propósito de la práctica no radica en huir de las capas externas, sino en dejar de confundirlas con la totalidad del ser.

Una herramienta para cada envoltura

La tradición es rigurosa al indicar qué práctica corresponde a cada capa, y los ocho miembros de Patanjali encajan con los cinco koshas con una precisión sorprendente. Asana actúa sobre la envoltura hecha de alimento. Pranayama trabaja sobre la envoltura hecha de respiración. Pratyahara, el recogimiento de los sentidos, se dirige a la mente. Dharana y dhyana, concentración y meditación, inciden sobre el discernimiento. Lo que se describe en el quinto nivel es samadhi, que no es tanto una técnica como el estado que emerge cuando las otras cuatro han completado su labor.

La utilidad concreta de esta lista es diagnóstica. Si permanecer sentado resulta imposible por dolor corporal, la tensión reside en la primera envoltura y la respuesta es asana, no insistir en sentarse. Si la respiración es agitada, ninguna dosis de concentración serenará la mente que se apoya en ella.

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