Ópalo
El ópalo no es un cristal. Se compone de esferas de sílice dispuestas en una red regular con agua entre ellas; cuando dichas esferas presentan un tamaño uniforme y ordenado, difractan la luz en un color en constante movimiento. La ciencia no logró documentar esta estructura hasta 1964 mediante microscopía electrónica. Su reputación, entretanto, se desplomó tras la publicación de una novela en 1829 y resurgió gracias al apoyo de una reina y a los yacimientos australianos.
At a glance
Esferas de sílice empaquetadas que descomponen la luz en color, y la gema que una obra de Walter Scott ensombreció durante un siglo.
- Composición
- sílice hidratada
- Sistema cristalino
- Amorfo
- Dureza
- Mohs 5,5
- Familia
- Carbonos, vidrios y orgánicos
- Rayo de color
- El rayo iridiscente
- Principales yacimientos
- Australia, Etiopía, México, Brasil, Estados Unidos
- Cuidado
- Blando con dureza 5,5, contiene agua y se cuartea con el calor o el aire seco. Los dobletes no deben sumergirse jamás.
Themes
Qué es en realidad
Sílice amorfa hidratada, SiO2 nH2O, con una proporción de agua habitualmente comprendida entre el tres y el veintiún por ciento. Dureza de 5,5 a 6,5, sin exfoliación y con fractura concoidea.
El juego de colores nace de su estructura física. El ópalo está formado por esferas de sílice de unos pocos cientos de nanómetros de diámetro; cuando estas esferas tienen dimensiones homogéneas y se agrupan en una red tridimensional periódica, actúan a modo de red de difracción. El tamaño de la esfera determina los tonos visibles: las más pequeñas generan azules y violetas, mientras que las de mayor calibre producen rojos. El ópalo común, desprovisto de este orden geométrico, carece por completo de juego de colores.
Esta microestructura no se fotografió ni se comprendió con rigor hasta 1964, en los laboratorios del CSIRO en Australia.
El contenido interno de agua explica su principal punto débil: el cuarteamiento, una malla de fisuras diminutas que surge ante la deshidratación, el calor o los cambios térmicos bruscos.
El ópalo hidrófano, procedente sobre todo de Etiopía, absorbe agua y puede alterar temporalmente su aspecto cuando se moja, un comportamiento natural en este material.
De dónde procede
Australia domina la producción mundial desde la década de 1870: suministra ópalo blanco desde Coober Pedy, ópalo negro desde Lightning Ridge y ópalo boulder desde Queensland. La variedad negra de Lightning Ridge es la más cotizada.
Los yacimientos de Welo en Etiopía, explotados a partir de 2008, aportan grandes volúmenes de material hidrófano y han transformado el mercado de forma notable.
México produce ópalo de fuego, un material translúcido de tonos anaranjados a rojizos que puede mostrar o no juego cromático.
Brasil, Perú, Estados Unidos y Eslovaquia (cuyas minas históricas de Dubník abastecieron a Europa durante siglos) también cuentan con producción.
El ópalo se origina a partir de aguas subterráneas saturadas de sílice en regiones áridas; estas filtraciones rellenan oquedades en rocas sedimentarias y reemplazan con frecuencia restos fósiles. Los fósiles opalizados de Lightning Ridge, que incluyen restos completos de dinosaurios y plesiosaurios, figuran entre las piezas más singulares de la paleontología.
Qué afirmaban las tradiciones
En la Roma clásica el ópalo gozaba de gran aprecio. Plinio el Viejo lo describió con entusiasmo y dejó constancia de la historia del senador Nonio, quien prefirió partir al exilio antes que ceder su ópalo a Marco Antonio.
En 1829 Walter Scott publicó la novela Anne of Geierstein, en la que el personaje de Lady Hermione luce un ópalo que pierde su brillo al contacto con agua bendita, tras lo cual la protagonista fallece. Al cabo de uno o dos años el mercado europeo del ópalo se hundió, y la piedra arrastró fama de aciaga durante buena parte del siglo XIX.
La reina Victoria se propuso revertir esta superstición: lució ópalos en público y los eligió como regalos de boda, lo que coincidió con los hallazgos australianos de la década de 1870 para abastecer una demanda que ella misma había contribuido a restablecer.
Este proceso constituye el ejemplo mejor documentado de cómo la consideración social de una gema puede crearse y destruirse mediante la literatura y el mecenazgo, un dato indispensable antes de asumir cualquier afirmación sobre pretendidos atributos ancestrales.
Las corrientes esotéricas actuales interpretan el ópalo como una piedra de emoción, ensoñación y sensibilidad amplificada, lecturas que proceden en realidad del siglo XX.
Cómo se trabaja con ella
La interpretación más sensata atiende a su física: el ópalo despliega varios colores a la vez y no se asienta en ninguno, por lo que acompaña bien aquellas situaciones que están genuinamente abiertas y no solo pendientes de una decisión.
Al usarlo en joyería conviene saber qué pieza se tiene entre manos. El ópalo macizo puede llevarse puesto siempre que se trate con delicadeza. Los dobletes consisten en una lámina fina sobre una base oscura, mientras que los tripletes añaden además una cúpula protectora transparente; ambos son montajes comerciales legítimos, mucho más accesibles, pero jamás deben sumergirse en agua, pues la humedad degrada el adhesivo que une sus capas.
Conviene alejar cualquier ópalo de radiadores, salpicaderos de vehículos, limpiadores ultrasónicos y variaciones térmicas drásticas. El cuarteamiento, una vez iniciado, resulta irreversible.
El ópalo hidrófano etíope absorbe líquidos y adquiere un aspecto lechoso o transparente temporalmente, recobrando su estado al secarse. Es una reacción normal, aunque exige mantenerlo apartado de aceites y colorantes que también absorbería sin retorno.
Comprar con honestidad
El ópalo sintético se fabrica desde la década de 1970 y exhibe bajo aumento una estructura columnar característica en piel de lagarto, junto con un patrón de color de regularidad artificial.
Los dobletes y tripletes son piedras compuestas legítimas cuya condición debe declararse con claridad en la venta. Al observarlos de perfil se distingue la línea de unión recta y el soporte oscuro inferior; dentro de un engaste cerrado su detección visual puede resultar compleja.
La opalina es un vidrio manufacturado con brillo lechoso y sin ningún juego óptico, comercializado a menudo bajo nombres engañosos como ópalo de mar o piedra luna.
Existen igualmente imitaciones en resinas plásticas.
En el ópalo macizo las preguntas decisivas giran en torno al origen y a los tratamientos. Ciertas partidas se someten a ahumado o baños de azúcar para oscurecer la base y resaltar el contraste de color, lo cual debe comunicarse. El hidrófano de Etiopía es muy vulnerable al tintado artificial, una práctica en aumento en el sector.
Manipular con precaución
Contiene agua y se cuartea de forma irreversible ante el calor, el aire seco o el choque térmico. Los dobletes y tripletes no deben sumergirse en agua. Evitar ultrasonidos, vapor, radiadores y salpicaderos de coche.
Preguntas para reflexionar
- ¿La opinión de quién alteró la estima que siento por algo propio?
- ¿Qué aspectos de mi vida cambian de cariz según la luz bajo la que los contemplo?
- Si un solo libro bastó para condicionar una reputación, ¿cuán sólida resulta cualquier valoración externa?
Seguir el hilo
Piedra luna
La otra gema cuyo color nace de la estructura
Labradorita
La tercera piedra de color estructural del catálogo
Octubre
El ópalo es la piedra de nacimiento del mes
Carbonos, vidrios y orgánicos
La familia mineral a la que corresponde esta piedra
El rayo iridiscente
El rayo cromático que manifiesta
Preguntas frecuentes
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