Futhark Joven
Íss es el hielo, y el poema noruego le dedica dos versos: al hielo lo llamamos puente ancho; al hombre ciego hay que guiarlo. En una tierra de fiordos, la helada permitía desplazar cargas pesadas, de modo que el puente es real. El segundo verso trae la advertencia, porque nadie puede calcular el grosor desde la superficie. Esta semana puede abrirse ante ti algo que suele estar cerrado, una vía o un acuerdo que antes resultaba intransitable. Cruza acompañado de alguien que conozca bien esas aguas. La estrofa islandesa llama al hielo techo de la ola, una corteza sobre algo que sigue en movimiento. Lo que se ha aquietado esta semana no se ha detenido por debajo. Nada se pierde mientras aguante, así que no hay necesidad de apresurarse, solo de cruzar con un guía.