Familia mineral

Los minerales metálicos

Tres piedras que protagonizan fenómenos visibles a simple vista. La hematita deja una raya de color rojo sangre por muy negra que parezca por fuera. La pirita produce chispas al golpearse y cristaliza en cubos perfectos. La piedra imán atrae el hierro. En una época sin química moderna, estas peculiaridades exigían explicaciones, y muchas de ellas han perdurado hasta hoy.

At a glance

Hematita, pirita y piedra imán. Densas, metálicas, magnéticas o brillantes, forman el grupo cuyas rarezas observables han suscitado más leyendas por espécimen.

Nota clave
Metales con comportamientos singulares
Química
óxidos y sulfuros
Sistema cristalino
Trigonal y cúbico
Rango de Mohs
5.5 a 6
Piedras aquí
3 en el catálogo
Regla de cuidado
Mantener en seco. La pirita en particular deteriora los ejemplares cercanos al descomponerse.
Atención a
La hematita magnética, que es una cerámica sintética; el deterioro de la pirita en ambientes húmedos.

Themes

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Qué mantiene unida a la familia

La hematita es óxido de hierro, Fe2O3, y su nombre procede del griego para la sangre, ya que con independencia del tono exterior de la pieza, su raya (el polvo que desprende al frotarla sobre porcelana sin esmaltar) resulta de un rojo intenso. La hematita pulida recuerda al metal oscuro; ese mismo mineral finamente pulverizado constituye el ocre rojo, el pigmento más antiguo empleado por la humanidad.

La pirita es sulfuro de hierro, FeS2, de hábito cúbico, y crece en cubos y piritoedros de una regularidad tan estricta que quienes los observan por primera vez suelen dudar de su origen natural. Su nombre deriva del griego para el fuego, debido a que despide chispas al chocar con el acero, un uso práctico documentado desde el Neolítico. Su brillo cobrizo y dorado motivó el apelativo de oro de los tontos, aunque distinguirlos es sencillo: el oro es blando, denso y maleable, mientras que la pirita es frágil y se fragmenta con facilidad.

La piedra imán es magnetita, Fe3O4, imantada de manera natural, atribuible con probabilidad al impacto de rayos. Con ella se fabricaron las primeras brújulas conocidas, descritas en China durante la dinastía Han y más tarde en Europa. Cualquier creencia popular vinculada con atraer cosas hacia uno mismo halla su raíz en un objeto mineral que literalmente ejecuta esa acción ante nuestros ojos.

Cómo se forma

La hematita se origina en formaciones sedimentarias de hierro bandeado, entre las unidades rocosas de gran escala más antiguas del planeta, testimonio directo de la oxigenación de los océanos hace más de dos mil millones de años. También cristaliza en vetas hidrotermales, entorno donde da lugar a las variedades especular y botroidal u ocre arriñonado.

La pirita se desarrolla en una diversidad notable de contextos: filones hidrotermales, rocas sedimentarias como el carbón y procesos de fosilización por sustitución mineral, circunstancia que explica por qué ciertos ammonites emergen de la tierra con aspecto dorado.

La magnetita se forma en rocas ígneas y metamórficas, y abunda como arena negra en lechos fluviales. Apenas una fracción mínima adquiere magnetización permanente para convertirse en piedra imán, y la explicación científica principal señala al impacto de rayos sobre masas de magnetita expuestas en superficie.

Históricamente estos minerales cobraron trascendencia económica mucho antes de recibir aprecio ornamental. La hematita de la isla de Elba abasteció la siderurgia etrusca y romana; la pirita se extrajo para fabricar ácido sulfúrico hasta bien entrado el siglo veinte.

Las piedras de esta familia

  • Hematita (Fe₂O₃, Mohs 5.5). Óxido de hierro que deja raya de tono rojo sangre sin importar su color externo, origen de su nombre y de su fama histórica. Su ocre es el pigmento más antiguo conservado.
  • Pirita (FeS₂, Mohs 6). El oro de los tontos, en cubos naturales tan definidos que parecen tallados. Empleada para encender fuego desde el Neolítico, resulta inestable en aire húmedo, donde se degrada y libera ácido.
  • Piedra imán (Fe₃O₄ magnetizada, Mohs 6). Magnetita con magnetismo natural, materia prima de las primeras brújulas de la China Han y raíz de cualquier práctica popular asociada a la atracción.

Nombres comerciales e imitaciones

La confusión más reiterada en este grupo corresponde a la llamada hematita magnética, comercializada en forma de cuentas, rodados y pulseras que se adhieren entre sí. La hematita natural carece de magnetismo perceptible. El material magnético es una cerámica sintética de ferrita de bario o estroncio, denominada a veces hematina, que no constituye un mineral. Funciona como producto manufacturado cotidiano, pero no es hematita.

La pirita rara vez se falsifica por su abundancia y bajo coste. Su contratiempo reside en la descomposición: con humedad ambiental se oxida a sulfatos de hierro, hinchándose, quebrando la pieza y desprendiendo ácido sulfúrico que carcome etiquetas, cajas y minerales colindantes. Cualquier espécimen que muestre polvillo blanco o desprenda olor a azufre debe aislarse de inmediato.

La marquesita en joyería casi siempre es pirita, dado que la marcasita auténtica es excesivamente inestable para engastes. La piedra imán ofrecida con limaduras de hierro adheridas suele ser genuina; un imán convencional con una roca pegada encima no lo es.

Cuidados derivados de su estructura

Conviene preservar todo el conjunto en ambiente seco. La degradación de la pirita constituye el problema de conservación más delicado en colecciones minerales, y una humedad relativa baja representa la única prevención eficaz. Es recomendable guardar la pirita apartada de papeles, cartones y otras piezas.

La hematita muestra solidez y dureza entre 5.5 y 6.5, tolerando un uso frecuente, si bien los polvos abrasivos apagan su pulido y la humedad continuada puede oxidar su superficie.

La piedra imán pierde sus propiedades magnéticas si se expone a calor intenso o a golpes secos considerables.

Ninguna de estas piezas debe emplearse para elaborar elixires o aguas de gemas por contacto directo. La pirita sumergida acidifica el agua; la hematita la tiñe; y el criterio general para los minerales con sulfuros advierte mantenerlos lejos de cualquier líquido destinado al consumo.

Preguntas para reflexionar

  • ¿Hacia qué me siento atraído, y esa fuerza nace en mí o reside en el objeto exterior?
  • ¿En qué situaciones confundo la apariencia externa de valor con la sustancia real?
  • ¿Qué aspecto de mi vida se desgasta en silencio por no haberlo resguardado en el lugar adecuado?

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