Selenita
La selenita es yeso en su variedad transparente y hojosa, bautizada en honor a Selene, la diosa de la luna. Es tan blanda que puede rayarse con una uña y tan soluble que lavarla desgasta su brillo hasta arruinarla. Es una paradoja desafortunada, pues las prácticas modernas la recomiendan como piedra de descarga y no es raro que acabe bajo el grifo.
At a glance
Yeso con nombre de luna, tan blando que se marca con la uña y destruido por el agua con la que muchos intentan limpiarlo.
- Composición
- CaSO₄·2H₂O
- Sistema cristalino
- Monoclínico
- Dureza
- Mohs 2
- Familia
- Evaporitas y haluros
- Rayo de color
- El rayo transparente y blanco
- Principales fuentes
- Marruecos, México (Naica), Estados Unidos, Madagascar
- Cuidado
- Dureza 2 y soluble. No mojarlo nunca. Limpiar el polvo en seco.
Themes
Qué es en realidad
Yeso: sulfato de calcio dihidratado, CaSO4 2H2O, monoclínico, dureza 2, con exfoliación perfecta en una dirección y otras dos direcciones de exfoliación o partición.
Dureza 2 significa que una uña humana deja marca. No se trata de una metáfora: al presionar con la uña sobre una vara de selenita, queda una hendidura visible.
El yeso contiene agua en su estructura y presenta una solubilidad leve pero constante. Una pieza pulida sometida a lavados reiterados perderá el lustre, redondeará sus aristas y terminará por desmoronarse; dejarla sumergida acelera su degradación.
Llegan al mercado tres variedades principales. La selenita propiamente dicha es el material transparente y tabular. El espato satinado es la variedad fibrosa con brillo sedoso y efecto ojo de gato; casi todas las varas y torres comercializadas como selenita son en realidad espato satinado. La rosa del desierto es la formación en roseta que cristaliza en arenas áridas.
La cueva de Naica, en México, alberga cristales de selenita de hasta once metros de longitud. Son los mayores cristales naturales descubiertos en la Tierra, formados a lo largo de cientos de miles de años en aguas saturadas de minerales a temperatura constante.
De dónde procede
Marruecos suministra la mayor parte del espato satinado vendido en el mundo. México, Estados Unidos, Madagascar y Australia también aportan yeso en formatos ornamentales y de colección.
La mina de Naica, en Chihuahua (México), contiene la Cueva de los Cristales, hallada en el año 2000, cuyas colosales vigas de selenita constituyen uno de los fenómenos geológicos más extraordinarios. El entorno es extremadamente caluroso y húmedo, y en la actualidad la cueva vuelve a estar sumergida en gran parte.
El yeso se origina por la evaporación de agua de mar o lagos hipersalinos, generando estratos que alcanzan cientos de metros de espesor. Los inmensos depósitos de yeso del Mediterráneo surgieron cuando dicho mar se secó casi por completo hace unos seis millones de años.
El yeso se extrae además a escala masiva para la industria: placas de cartón yeso, escayola y retardadores para el fraguado del cemento provienen todos de este mismo mineral.
Lo que sostenían las tradiciones
La selenita cuenta con un uso histórico relevante, aunque arquitectónico en vez de mágico. Antes de que el vidrio fuera asequible, se empleaban láminas delgadas de yeso cristalino como acristalamiento en ventanas de iglesias medievales y edificios romanos; de ahí el término clásico lapis specularis. Por esa razón, la luz filtrada a través de la selenita posee un vínculo ancestral genuino con el interior de los santuarios.
El término deriva de Selene, la diosa lunar griega, asignado por el brillo nacarado de la piedra a partir del siglo XVIII, no en la Antigüedad clásica.
El comercio contemporáneo de cristales asigna a la selenita dos funciones: herramienta de purificación (colocando otras gemas sobre barras o bandejas de selenita) y catalizador de claridad mental y conexión espiritual. Ambas nociones surgieron a finales del siglo XX.
Conviene revisar esa función purificadora, pues da pie al error práctico más extendido en este ámbito: la gente lava con agua la piedra que supuestamente limpia a las demás.
Cómo se utiliza
El aprovechamiento más honesto de la selenita consiste en tratarla como un difusor de luz. Una lámina translúcida orientada hacia una lámpara o ventana proyecta la iluminación con una suavidad que pocos minerales igualan, en sintonía con su pasado arquitectónico.
Su uso moderno como base para recargar otras piedras no perjudica a nadie y encierra una ventaja real: invita a manipular y revisar la colección con regularidad, que es el verdadero efecto práctico de casi cualquier ritual de mantenimiento.
Las pautas de conservación son terminantes. No la mojes. No la dejes en remojo. Evita colocarla en cuartos de baño o repisas húmedas. Retira el polvo únicamente con un paño seco o un pincel suave.
Tampoco resulta práctico llevarla en un bolsillo, ya que su dureza 2 hace que se raye al rozar con monedas, llaves o tejidos ásperos, y el sudor de la piel apaga su lustre.
Si buscas un mineral de claridad que soporte el agua sin problemas, recurre al cuarzo transparente.
Cómo comprarla con criterio
La selenita es un mineral asequible y rara vez se falsifica, pero conviene distinguir calidades y denominaciones.
Prácticamente todo lo anunciado como vara, torre o placa de carga de selenita corresponde a espato satinado, la variedad fibrosa. Es una convención arraigada en el sector y no busca engañar, si bien una tienda que no sepa explicar la diferencia denota escaso conocimiento mineralógico.
Existe selenita teñida, por lo común en tonos pastel; los colorantes penetran con facilidad dada la porosidad y escasa dureza del material.
Circulan asimismo copias en resina o plástico moldeado con forma de torre; la prueba de la uña delata la imitación al instante.
El auténtico inconveniente al adquirirla radica en su fragilidad física. La selenita sufre daños durante el transporte y la manipulación, por lo que es habitual recibir piezas con rasguños, muescas en las aristas y caras deslucidas.
Manipular con precaución
Dureza 2 y soluble en agua. No la laves jamás, no la dejes en remojo ni la expongas a estancias húmedas. Limpia el polvo en seco. No la lleves en el bolsillo ni la utilices para elaborar elixires minerales.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué cosas cuido por mera costumbre en vez de atender a lo que realmente precisan?
- ¿En qué aspectos una práctica que heredé termina perjudicando aquello que pretende proteger?
- ¿Qué elementos de mi vida resultan bellos precisamente porque no perduran?
Seguir el hilo
Cuarzo transparente
El mineral clarificador que sí puedes lavar con agua
Celestina
La otra evaporita delicada
Calcita
El otro mineral blando reservado para vitrinas
Evaporitas y haluros
La familia geológica a la que pertenece esta piedra
El rayo transparente y blanco
El rayo de color que manifiesta
Preguntas frecuentes
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