Ogham
Úr es úir, la tierra, el suelo que acoge lo enterrado y hace brotar lo que sigue, y los kenningar lo llaman sudario del cuerpo sin vida. A escala de un día es un pequeño entierro. Algo termina hoy y baja a la tierra en silencio, sin ceremonia, y la tierra es donde debe estar. No lo desentierres para mirarlo. La tierra no es una pérdida. Es el único lugar desde el que puede empezar lo siguiente.