Futhorc
Eþel es el patrimonio ancestral: aquello que recibiste sin ganarlo tú y que aprecias más de lo que te conviene. El poema lo describe como algo entrañable para quien puede disfrutarlo en continua prosperidad y rectitud. Hoy algo heredado requiere atención o bien desprendimiento, y la runa constata con lucidez que el apego rara vez guarda proporción con su valor real.