Futhorc
Eh es el caballo: el poema lo llama alegría de los príncipes, consuelo para el inquieto. Lo que calma a quien no logra calmarse. Hoy el remedio para la agitación es el movimiento con un propósito y no el descanso. Ve a algún sitio. La runa también señala que el caballo es elogiado entre jinetes, es decir, que lo que importa es la alianza y no el animal.