Futhark Joven
Maðr es el ser humano: alegría de sus semejantes y polvo en espera. El poema islandés junta el regocijo y la tumba en el mismo verso sin vacilar. Hoy es un buen día para estar en compañía y uno pésimo para aplazar las cosas creyendo que el tiempo es infinito. Ambas caras forman la runa; ninguna pretende ser una simple advertencia.